Más de 8.000 potenciales nuevas especies de insectos, todavía sin registrar oficialmente, fueron identificadas a lo largo de un año en los bosques del Chocó Andino, de Ecuador, a partir de singularidades en la secuenciación de su genoma, un hallazgo que revela la enorme biodiversidad todavía desconocida que albergan los bosques tropicales.