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Así vive el Rey del Cachopo desde la cárcel y lo relata a través de una carta a un amigo

2026-07-24 1,291 Dailymotion

César Román, el hombre que «saltó de las páginas de gastronomía a las crónicas de sucesos, protagonizando uno de los crímenes más estremecedores de la última década», vuelve a ser noticia por su vida tras las rejas. Desde la prisión de Alcalá Meco, el conocido como el "Rey del Cachopo" ha enviado una misiva reciente, fechada a 10 de julio, en la que reflexiona sobre su situación actual y sus planes tras cumplir la mitad de su condena.El caso que conmocionó a España se remonta a la noche del 5 de agosto de 2018. En un piso del barrio de Vallecas, Román «asesinó a su novia, Heidi Paz, hondureña de 24 años». Tras el crimen, el autor «descuartizó el cadáver para dificultar su identificación y ocultar el homicidio»; aunque nunca se hallaron la cabeza ni las extremidades, el torso fue descubierto en una maleta en una nave alquilada por él. Tras meses de fuga en Zaragoza, fue detenido y finalmente «condenado a 15 años de cárcel por el homicidio, con las agravantes de parentesco y género».En su última comunicación, Román no evita hablar de su pasado, reconociendo que «hay cosas irreparables», pero manifiesta su intención de «reparar el daño causado» alegando que «se lo debía a Heidi y a su familia». Para ello, trabaja en los talleres de PVC del centro penitenciario, destinando sus ingresos a pagar la pensión de su hija y a aumentar la responsabilidad civil de los hijos de la víctima, pues considera que «tienen necesidades y más sin su madre».Su estancia en prisión también ha estado marcada por un giro espiritual y académico. Román afirma haber experimentado una transformación a través de la religión: «Me bauticé con la Iglesia Evangélica, acudo al culto y ese contacto con Dios a través de la oración me ayuda mucho a ver la vida con otro prisma». Paralelamente, está a punto de titularse en Derecho, centrando su Trabajo de Fin de Grado en la «autorresponsabilización y la Justicia Restaurativa desde la óptica del victimario», con la meta de ejercer como mediador en el futuro.A pesar de sus planes profesionales, el recluso confiesa que «lo único que me preocupa seriamente es que mi hija acaba de cumplir 17 años y llevo sin poder hablar con ella desde que tenía nueve». Román admite tener «serias dudas de si algún día podré recuperar mi relación con ella», aunque subraya que es su responsabilidad intentarlo.Mientras espera que la Audiencia Provincial le conceda su primer permiso —diciendo que está a la espera de que le «abran la lata»—, Román revela haber encontrado de nuevo el amor en prisión. Su pareja actual se llama Mar, y según sus palabras, «es una chica increíble que me ha dado mucha fuerza y ha llenado de ilusión y de color mi existencia». El Rey del Cachopo, que cumplirá este diciembre la mitad de su pena, concluye su carta con un deseo claro: «Ya solo me falta que me dejen salir».