Si hablamos de fuerza absoluta, muchos consideran que la ballena azul podría ser el animal más fuerte del planeta, ya que es capaz de desplazar un cuerpo de casi 200 toneladas a través del océano.
En tierra firme, el campeón es el elefante africano. Puede superar las 6 toneladas de peso, arrastrar más de 9 toneladas y derribar árboles con una facilidad impresionante.
Si hablamos de fuerza en proporción al tamaño, el verdadero campeón no es un gigante... sino un pequeño insecto. El escarabajo pelotero puede mover hasta 1.141 veces su propio peso, el equivalente a que una persona levantara varios camiones de carga al mismo tiempo.
Pero existe otra forma de medir la fuerza: la que utilizan para sobrevivir, cazar o defenderse. En esta categoría destaca el cocodrilo del Nilo, dueño de la mordida más poderosa del reino animal.