En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, el canciller Roberto Álvarez llamó a renovar el compromiso con la protección de la dignidad humana, la defensa de los derechos fundamentales y el combate a este delito transnacional.
Durante su intervención, afirmó que la trata de personas es una de las violaciones más graves de los derechos humanos y recordó que detrás de cada caso hay víctimas marcadas por el engaño, la coerción o la violencia.
Además, señaló que enfrentar este crimen no solo es una obligación jurídica de los Estados, sino también un imperativo ético para garantizar la justicia, la libertad y la protección de las personas en mayor situación de vulnerabilidad.