La crisis migratoria en Ceuta ha derivado en una profunda brecha diplomática dentro de la Unión Europea. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha solicitado este sábado a las autoridades europeas la convocatoria de una videoconferencia extraordinaria de los ministros del Interior de los 27 "con carácter urgente" ante lo que ha calificado como una "reacción egoísta, polarizadora e ilegal" de los estados miembros que le han reprochado su política migratoria tras la avalancha de 50.000 personas que han entrado esta semana a nado en la ciudad autónoma.En una carta remitida a la cúpula de la Unión Europea, Sánchez ha defendido la eficacia de su Ejecutivo, asegurando que en menos de 48 horas se ha logrado "restablecer plenamente el control de la frontera, proporcionar una amplia asistencia humanitaria, devolver a prácticamente todos los migrantes que cruzaron de manera irregular y evitar cualquier desplazamiento no autorizado hacia la Europa continental". El líder socialista ha lamentado que, pese a estos resultados, algunos gobiernos hayan optado por atacar a España e incluso pedir su exclusión temporal del espacio Schengen.Para el presidente español, "esta actitud, impulsada por prejuicios, noticias falsas, desconocimiento o intereses políticos, no solo es contraria al Derecho europeo, al Derecho humanitario y a los principios de solidaridad", sino que también va en contra del sentido común. En su misiva, Sánchez recalca que "la Unión Europea no puede permitirse este tipo de reacción egoísta, polarizadora e ilegal" y subraya que la seguridad de las fronteras es una "responsabilidad compartida de todos los estados miembros y no únicamente de aquellos que se encuentran en la primera línea".Desde Ceuta, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reforzado el mensaje de contundencia y normalidad institucional. El ministro ha defendido que "Marruecos no es ninguna amenaza ni para Ceuta ni para el resto de España, es un socio absolutamente fiable", descartando informes de los servicios secretos que avisaran de la crisis. Según el titular de Interior, la comunicación con el país vecino es constante y ambas partes trabajan "garantizando la seguridad de sus respectivos territorios, impidiendo entradas ilegales".Marlaska ha calificado de "impactante" la respuesta del Estado, que ha logrado revertir la situación en poco tiempo. Aunque no ha garantizado que no se repitan episodios similares porque no es "adivino", sí se ha mostrado convencido de que, ante un hipotético supuesto, España tiene el "músculo y los instrumentos necesarios para revertir la situación en un tiempo absolutamente breve como ha acontecido". Además, ha sido tajante respecto al futuro de los recién llegados: "quienes entraron de una forma irregular en nuestro país, en Ceuta, el pasado día 30 de julio, no tienen ninguna opción de regularización, razón por la cual también todos somos conscientes de que en menos de 24 horas han retornado al origen".La petición de España ha encontrado el respaldo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, quien ha coincidido en que "la lucha contra la migración ilegal requiere solidaridad y una respuesta europea unida". No obstante, la tensión con países como Italia sigue siendo máxima, después de que el Gobierno de Giorgia Meloni amenazara con suspender el tratado Schengen. Ante esto, el Gobierno español insiste en que su política ha sido efectiva y que "es muy difícil que otros países lo hicieran con la misma eficacia en tan corto espacio de tiempo".