La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha irrumpido con fuerza en el debate nacional sobre la crisis migratoria en la ciudad autónoma de Ceuta. Tras visitar las localidades afectadas por los incendios forestales en la Sierra Oeste, la líder autonómica ha endurecido su discurso frente a la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez y la actitud del reino alauí, calificando la situación como un desafío directo a la integridad territorial de España.Durante su intervención en Pelayos de la Presa, Ayuso no ha dudado en emplear términos contundentes para describir el cruce masivo de personas por la frontera. "Es una invasión intolerable la que están sufriendo nuestros compatriotas allí", ha sentenciado, elevando el tono incluso por encima de otros líderes de su formación. Para la presidenta madrileña, lo ocurrido el pasado jueves no es un hecho aislado, sino una estrategia calculada. "Es una prueba de Marruecos para la siguiente", ha advertido, subrayando que "esto va a ir a más" y que existe un riesgo real sobre la soberanía de las ciudades autónomas: "No podemos permitir que invadan Ceuta, porque está en esos planes. Van a intentar quitárnoslo".La mandataria regional ha criticado con dureza la diplomacia española, cuestionando por qué el Ejecutivo central mantiene una actitud de agradecimiento hacia Rabat en un contexto que define como "catastrófico". Según su visión, España se encuentra cada vez más aislada y ha comprometido su seguridad al enemistarse con "todos los países occidentales que tienen pulso".La postura de Ayuso coincide en gran medida con la del líder de Vox, Santiago Abascal, quien se ha desplazado a Ceuta para exigir "medidas drásticas". Abascal ha definido la entrada de 60.000 personas como "un ataque brutal a nuestra soberanía", "una invasión" e, incluso, "un acto de guerra, promovido por Marruecos y tolerado y permitido por Pedro Sánchez de distintas maneras". El dirigente de la derecha dura ha acusado al presidente del Gobierno de estar "sometido a Marruecos" y ha solicitado el cierre "permanente" del paso fronterizo hasta obtener garantías de seguridad.Incluso sectores del PP nacional, representados por Alberto Núñez Feijóo, han subido el tono al hablar de una "ocupación premeditada", aunque Ayuso ha ido un paso más allá en sus calificativos. Por su parte, formaciones como Sumar también han sido críticas con el país vecino, acusándolo de "utilizar a personas vulnerables como herramienta de presión política".En paralelo a la crisis fronteriza, Ayuso ha tenido que hacer frente a la controversia generada por la compra de un ático de lujo en el distrito de Chamberí por parte de la Comunidad de Madrid. Ante las críticas de la oposición, la presidenta se ha aferrado a la explicación de que el inmueble ya está en el mercado. "Está en venta este inmueble y tambien hemos puesto otros cuatro que están en Gran Vía y con esos 20 millones de euros aproximadamente vamos a reforzar la reconstrucción de la Sierra Oeste", ha insistido, vinculando la operación inmobiliaria con la recuperación de los municipios afectados por el fuego. Sin embargo, la dirigente ha evitado aclarar interrogantes sobre el precio final o el expediente de compra, prefiriendo centrar el foco mediático en la situación de Ceuta.