La actualización de la política de pruebas biológicas de la WTA reavivó el debate sobre la participación de atletas transgénero en el deporte femenino. Aryna Sabalenka y Sophie Cunningham han respaldado públicamente las medidas al considerar que ayudan a preservar la equidad en la competencia, mientras que sus críticos sostienen que la política discrimina a las atletas transgénero y continúan manifestándose en su contra.