Los cortes de luz obligan a los habitantes de Crimea a hacer largas filas por comida caliente, mientras la península ocupada enfrenta una creciente escasez de combustible y electricidad tras los ataques ucranianos a su infraestructura. El comandante Robert Brovdi ("Madyar") asegura que sus fuerzas ya han reducido en dos tercios el tráfico por el corredor terrestre hacia Crimea y que buscan aislarla por completo en las próximas semanas. Los ataques a puentes y rutas logísticas han paralizado el abastecimiento del ejército ruso en el sur. Una crisis que, según analistas, desmiente la imagen de estabilidad que el Kremlin ha querido proyectar sobre la península.