Armando Benedetti concluyó su paso por el Gobierno nacional lanzando al aire la pregunta que muchos se hacían: “¿Y ahora qué voy a hacer?”. Pero lejos de asumir responsabilidades o dar explicaciones de fondo, despachó el asunto con una sola palabra: “Desaparecer”.
Para una figura acostumbrada a los reflectores, el escándalo y el protagonismo en redes sociales, la frase resulta tan conveniente como enigmática. Queda la duda en la opinión pública de si este anunciado distanciamiento de la vida política es una verdadera salida o simplemente una maniobra táctica.