Corea del Norte ha enviado más de 100 misiles balísticos y personal especializado a Rusia, profundizando su alianza militar en plena guerra contra Ucrania. Según analistas del ISW, este intercambio no solo permite a Moscú intensificar sus ataques sin agotar su propio arsenal, sino que también le da a Pyongyang la oportunidad de perfeccionar sus misiles en combate real. Expertos advierten que estos misiles, aunque menos precisos, tienen un enorme poder destructivo, poniendo en riesgo a millones de civiles en el este y centro de Ucrania. El verdadero peligro a largo plazo: que Rusia termine financiando y accediendo directamente a la capacidad de producción armamentística de Corea del Norte.