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Espectaculares imágenes aéreas de los pirocúmulos que complican la extinción en el incendio de Niebla

2026-08-11 3,470 Dailymotion

Los grandes hongos de humo que se elevan sobre el incendio de Niebla son pirocúmulos, formaciones nubosas que se producen como consecuencia del intenso calor generado por las llamas. El aire caliente asciende rápidamente y da lugar a grandes columnas convectivas que pueden alcanzar una considerable altura y modificar las condiciones meteorológicas en las inmediaciones del fuego.La aparición de estos pirocúmulos complica especialmente las labores de extinción, ya que pueden generar fuertes rachas de viento y cambios bruscos en la dirección de las corrientes de aire. Además, las columnas convectivas son capaces de transportar y dispersar pavesas, cenizas y otros materiales incandescentes a grandes distancias, aumentando el riesgo de que aparezcan nuevos focos y dificultando el control del incendio.Las imágenes de estas formaciones han sido captadas por los medios aéreos que participan en los trabajos de extinción. Los equipos que sobrevuelan la zona mantienen una vigilancia constante sobre la evolución y la altura de estos grandes hongos convectivos, con el objetivo de anticipar posibles cambios en su comportamiento y reducir los riesgos para los efectivos desplegados sobre el terreno. El seguimiento desde el aire resulta especialmente importante cuando las condiciones atmosféricas pueden favorecer una propagación rápida e imprevisible de las llamas.La comarca que vuelve a estar amenazada por el fuego cuenta, además, con un preocupante historial de grandes incendios forestales. Desde la década de los años ochenta, la zona ha sufrido al menos cuatro episodios de especial gravedad. El último de ellos tuvo lugar en 2004, cuando un incendio declarado en el municipio de Minas de Riotinto terminó afectando a unas 34.000 hectáreas.Aquel siniestro dejó también dos personas fallecidas y provocó importantes daños en distintos puntos de la comarca. Los municipios que resultaron entonces más afectados fueron Berrocal, en Huelva, y Aznalcóllar y El Madroño, ambos situados en la provincia de Sevilla. El recuerdo de aquel incendio vuelve a cobrar importancia ante la actual amenaza.