El eclipse de Sol, una experiencia única también desde las alturas. Un avión de Iberia, situado a unos 11.000 metros de altitud, se convirtió en un privilegiado observatorio para contemplar el fenómeno astronómico.El periodista Gonzalo Suárez de EL MUNDO pudo vivir la experiencia a bordo junto a un grupo de astrónomos y aficionados a la astronomía, que pudo seguir el eclipse desde una perspectiva poco habitual: sobre las nubes y a gran altura. A los mandos del avión se encontraba el comandante Javier Lopera Alcalá, encargado de pilotar la aeronave durante esta particular expedición.El vuelo alcanzó una velocidad de aproximadamente 700 kilómetros por hora, una circunstancia que permitió prolongar el tiempo de observación del fenómeno. Gracias a la ruta seguida por el avión, los pasajeros pudieron disfrutar de unos 20 segundos adicionales de eclipse respecto a lo que habría sido posible desde tierra.Las imágenes muestran cómo se vivió este momento desde el cielo: un espectáculo astronómico contemplado desde una ventana privilegiada y con el horizonte cubierto por las nubes.El eclipse visto desde un avión de Iberia ofrece así una de las imágenes más singulares del fenómeno, con el cielo como escenario y decenas de pasajeros siguiendo cada instante del acontecimiento.