En medio de la espesura de la jungla del Darién, la frontera entre Panamá y Colombia, unas bombas de agua con tuberías azules y rojas situadas en el río Mangle rompen el paisaje: es un campamento de minería ilegal, que ha devastado y donde personas huyen al escuchar los helicópteros de las fuerzas panameñas este viernes.