Un nuevo ataque ucraniano sacude la base naval rusa de Novorosíisk y deja gravemente dañados varios buques de guerra clave de la Flota del Mar Negro. Según la Marina de Ucrania, Rusia ya no tiene dónde refugiar sus barcos con seguridad: permanecer en puerto los convierte en blancos fáciles, pero salir al mar significa enfrentarse a drones y misiles Neptune. El portavoz Dmytro Pletenchuk asegura que, pese a las pérdidas repetidas, Moscú se niega a retirar su flota de la zona. Un análisis de cómo Ucrania está estrangulando la presencia naval rusa en el mar Negro.