Un intenso monzón del suroeste ha dejado calles anegadas en Manila y lluvias sin tregua en el norte de Filipinas. Más de 12.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares la semana pasada, mientras varias localidades cancelaban las clases por el mal tiempo. La situación se agrava tras el paso de una tormenta tropical que ya había dejado seis fallecidos, además de un deslizamiento de tierra que cobró la vida de cuatro aldeanos. Un nuevo capítulo de la temporada de monzones golpea con fuerza al país asiático.