Un fuerte terremoto sacudió la isla indonesia de Flores dejando al menos 68 muertos, más de 200 heridos y numerosas viviendas destruidas. Días después, los equipos de rescate siguen recorriendo aldeas en busca de posibles víctimas entre los escombros. Miles de sobrevivientes pasan las noches a la intemperie, temerosos de nuevas réplicas. Para muchos, la tragedia trae de vuelta el recuerdo del devastador terremoto y tsunami que golpeó la misma isla en 1992.