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Vecinas de Ceuta liquidan a la reportera ‘de los pelos en el sobaco’: "Esto es una invasión y estamos abandonados"

2026-08-18 11,602 Dailymotion

"David, se están comiendo la cámara", arranca la intervención. Pilar, Sonia y María del Mar irrumpen visiblemente indignadas en el debate televisivo. Lo que sigue es un enfrentamiento directo con Alejandra, una activista que ha estado seis días en Ceuta prestando ayuda humanitaria en la playa del Trampolín.

"Os empeñáis todos en ponerle un nombre a lo que está pasando. Me da igual que le digáis invasión, esto es una invasión", arranca una de las vecinas. "Cuando vienen de fuera de tu casa y ocupan tus calles, tus casas, tus parques, todas las playas, señores, esto es una invasión y de la manera que lo han hecho".

Denuncia de manipulación sanitaria

Una de las acusaciones más graves apunta directamente a la gestión del IGESA en Ceuta. Según las vecinas, los dos responsables políticos del organismo —señor Lopera y señor Manan— habrían abierto un ala completa del hospital que permanecía cerrada desde su inauguración.

"Un ala que tiene las camas limpitas, donde funciona el aire acondicionado, pero para que la ministra viera camas vacías y a los 20 inmigrantes que decís que están ingresados, pues entonces, claro, ellos quisieron tapar la realidad de lo que representaba", denuncian.

El choque con la activista

Alejandra intenta explicar su labor: "He pasado horas y horas en el trampolín, a pleno sol, a la intemperie, repartiendo ayuda, cargando móviles, asegurándome de que las personas que están allí están recibiendo atención sanitaria".

Pero las vecinas no aceptan su relato. "Tú me estás diciendo que has estado seis días aquí, has ido a la playa. ¿Por qué no veo una imagen tuya tumbada en el trampolín tomando el sol? Si tan buenos son, ¿cómo has tomado el sol?", espeta una de ellas con sarcasmo.

La realidad cotidiana en Ceuta

Una de las vecinas describe lo que supone salir a la calle: "Yo el sábado salí con mis amigos a cenar en un sitio donde si giras para un lado, ves militares apostados en las esquinas para controlar a los inmigrantes. Y después resulta que a la una, cuando terminas de cenar, tienes que ir a tu casa. No te puedes ir a una terraza a tomarte una copa porque ya es imposible".

"Tú vete a cualquier puerta de supermercado. Intenta salir con algo. Ya tienes 500 al lado pidiéndote. Yo trabajo aquí cerca con los enchufes para que les enchufemos", añade otra.