El despliegue policial y humanitario en la costa ceutí se enfrenta a una jornada de extrema complejidad. Un enorme dispositivo de Policía Nacional y Guardia Civil ha acordonado, a las 7:30 horas de este jueves, la playa del Trampolín, en Ceuta, para desalojar a los más de 3.000 subsaharianos y magrebíes que la ocupan en su totalidad, todos ellos procedentes del salto desde Marruecos del pasado 30 de julio. La intervención, que comenzó a prepararse desde el amanecer con la llegada de una treintena de furgones policiales a las 7:21 horas, estableció un perímetro de seguridad de medio kilómetro de largo para acotar el asentamiento.La decisión de desalojar la playa y trasladar a los migrantes se tomó el miércoles por la noche, tras una reunión de urgencia entre los jefes policiales de la ciudad autónoma y miembros de la Secretaría de Estado de Seguridad. La medida busca frenar de forma urgente una crisis de salud pública, dado que las condiciones higiénicas del campamento eran del todo insalubres. Los migrantes habían levantado un poblado chabolista en tiempo récord con cañas, cuerdas y cartones donde malvivían desde hacía casi una semana.Los congregados pasaron semanas en condiciones de extrema precariedad, haciendo sus necesidades en el mar, recibiendo una única comida al día repartida por Cruz Roja y disponiendo únicamente de dos urinarios y dos duchas públicas para miles de personas. Además, la ubicación del campamento, colindante con la urbanización de chalets de La Colina, había generado protestas continuadas de los vecinos debido a problemas de convivencia.El desalojo se está desarrollando de forma pacífica y sin incidentes utilizando una operativa pautada. Agentes equipados con mascarillas se desplegaron alrededor del asentamiento, donde solo duermen hombres. Dos técnicos ministeriales y un traductor pidieron calma a los migrantes y les indicaron que se sentaran sobre la arena a esperar. Posteriormente, los agentes comenzaron a levantarlos en grupos de una treintena para trasladarlos paulatinamente hacia un espigón.El destino final de los desalojados son los centros de Loma Margarita y El Embolsamiento, construidos a toda prisa por el Gobierno ante la situación extrema de la ciudad. Para mitigar el fuerte temor de los migrantes a ser deportados inmediatamente a su país de origen, los técnicos les gritaban para conducirlos: "No Marruecos, no Marruecos!". Desde el Ministerio de Inclusión, la ministra Elma Saiz ha declarado desde Ceuta que siguen trabajando de forma intensiva para habilitar nuevos espacios de alojamiento público en las próximas jornadas.A pesar del amplio despliegue, la efectividad de la operación se ha visto comprometida debido a la vuelta de parte de los desalojados. Los trabajos de retirada de chabolas y limpieza de la arena, iniciados a media mañana por la Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, tuvieron que paralizarse temporalmente ante el retorno de decenas de personas que buscaban recuperar pertenencias personales.Pocas horas después, unos 500 inmigrantes de origen magrebí procedentes de las colinas colindantes, como Loma Colmenar, han vuelto a bajar a la playa para instalarse de nuevo con tiendas de campaña portátiles. Según han relatado algunos de los afectados, decidieron regresar debido a que la propia policía les había transmitido previamente que el desalojo "era voluntario y no obligatorio".