En el marco de la crisis económica que afecta al país, uno de los sectores más castigados es el textil.
Debido a la apertura indiscriminada de importaciones, los altos costos que supone tener un local a la calle y la pérdida del poder adquisitivo, comerciantes se la ingenian para atraer clientes y, al menos, terminar con ingresos y gastos empatados.
Un equipo de Cónica se acercó a la emblemática calle Avellaneda en el barrio porteño de Flores y dialogó con uno de ellos.