Josep Borrell ha calificado de "histérica, desproporcionada y un tanto absurda" la reacción de la mayoría de los países europeos ante la crisis migratoria de Ceuta. Durante su intervención en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), el alto representante de la UE lamentó que los socios comunitarios respondieran con pánico en lugar de mostrar solidaridad con España, al considerar que se estaba defendiendo una frontera común.Borrell recordó que las fronteras exteriores de los Estados miembros son también fronteras de la Unión Europea y calificó la entrada masiva de personas como un «ataque híbrido» que, a su juicio, requería una respuesta unitaria.El político español destacó la posición de Francia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo, países que, según señaló, comprendieron la gravedad de la situación. En cambio, criticó el papel de la Comisión Europea y las exigencias de otros socios, defendiendo que España debe aplicar su legislación.Asimismo, Borrell negó que se hubiera suspendido el acuerdo Schengen y descartó que sea legalmente posible expulsar a un Estado miembro de este espacio común. A su juicio, algunas de las afirmaciones realizadas durante la crisis demostraron un desconocimiento de la normativa comunitaria.