El velocista tuvo que dejar su tierra después de perder a su abuela, la mujer que marcó su infancia. Años después, aquel niño que soñaba con jugar fútbol se convirtió en el primer colombiano en bajar de los 10 segundos y hoy, con 9,85, es el sudamericano más rápido de la historia y el tercer hombre más veloz del mundo en 2026.