El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha evitado atribuir cualquier responsabilidad a Marruecos por la entrada masiva de alrededor de 720.000 inmigrantes en Ceuta y ha situado el origen de la crisis exclusivamente en la difusión de información falsa a través de las redes sociales. Según la versión defendida por el Gobierno, la "viralización inédita de mentiras y bulos" habría sido el principal desencadenante de los acontecimientos registrados el pasado 30 de julio en la ciudad autónoma.Durante su comparecencia ante el Congreso, Albares ha mantenido así la posición del Ejecutivo respecto al papel desempeñado por Marruecos, evitando señalar directamente a las autoridades del país vecino por lo sucedido. El Gobierno insiste de este modo en un relato que desvincula a Rabat de cualquier actuación relacionada con la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta y atribuye la crisis, fundamentalmente, a la circulación de contenidos falsos y mensajes engañosos en internet.Sin embargo, esta postura no cuenta con el respaldo unánime de los propios socios parlamentarios del Ejecutivo. Incluso algunos sectores de Sumar han cuestionado públicamente la respuesta del Gobierno y han reclamado una posición más firme ante Marruecos. Desde estas formaciones se reprocha al Ejecutivo que esté adoptando una actitud excesivamente prudente y se advierte de que esa estrategia puede transmitir una imagen de "debilidad".Las críticas también apuntan a la necesidad de que el Gobierno identifique con mayor claridad las responsabilidades políticas que pudieron existir detrás de la crisis. Para sus detractores, limitar la explicación a la propagación de bulos en las redes sociales supone dejar sin respuesta algunas de las cuestiones relacionadas con lo ocurrido en la frontera.