Los cambios en la dieta han sido vertiginosos en los últimos años y, como señalan expertos en nutrición, la tendencia es a empeorar. Comer mal, además, produce obesidad, diabetes o problemas cardiovasculares. Aumentan las alergias e intolerancias y también otros trastornos de carácter más leve, que reducen la calidad de vida, hasta el punto que, si no se invierte esta tendencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé algo nunca visto: que los nacidos después de 2010 tengan menos esperanza y calidad de vida que los que nacieron antes.