Este corto en 35 mm se rodó en Cuenca en junio de 1998 con la ayuda desinteresada de muchos conquenses que trabajaron como actores, extras, ayudantes, prestando atrezo o haciendo favores imprescindibles de muy diversa índole. A ellos está dedicada esta película, que cuenta de forma libre una leyenda popular, teñida de superstición, como una historia de redención a través del amor, que trasciende los mitos. El autor se declara ateo.