A pesar de los continuos ataques con misiles, el ministerio de Defensa israelí decidió dejar abierto los pasos fronterizos entre Gaza e Israel, con el fin de permitir el libre flujo de alimentos y ayuda humanitarian enviados desde Israel a la población de Gaza.
Tras la decisión, el cruce de Kerem Shalom se mantuvo abierto el día lunes a pesar de que tres proyectiles de mortero disparados desde la Franja de Gaza cayeron en el lado palestino del cruce.
Oficiales informaron que el día lunes, unos 180 camiones de suministros ingresaron en Gaza en medio de las hostilidades transfronterizas, transportando harina, azúcar, productos lácteos y carnes, junto con medicamentos y componentes eléctricos.
Kamil Abu-Rokon, quien dirige la autoridad del ministerio de Defensa a cargo de los pasos fronterizos, declaró que «la cantidad de bienes que fueron entregados en la Franja de Gaza constituye sólo el 50% de lo que el departamento puede ofrecer».