En el programa dominical de Punto Pelota, Siro López protagonizó uno de los ridículos más grandes que se recuerdan últimamente en el mundo de la información. El periodista gallego acusó a nuestro contertulio Alfredo Martínez de lanzar preguntas “al dedillo” del FC Barcelona y de sus intereses, al preguntarle Alfredo a Tito Vilanova por unas declaraciones que Pepe acababa de hacer en zona mixta relativas al supuesto cuento de algunos de los futbolistas culés.
La acusación de Siro vino dada por su desconocimiento de tales declaraciones del central portugués, pero en cualquier caso un primer error ya fue cargar el muerto a un compañero de profesión sin llevar razón y con total desconocimiento de la realidad.
El segundo error, y más grave, fue permanecer callado e impasible tras ver el vídeo de Pepe en el que éste habla para las radios nacionales y, efectivamente, lanza las declaraciones sobre los futbolistas del Barça que instantes después Alfredo recogería literalmente para traspasárselas al entrenador blaugrana y preguntarle su opinión acerca de las mismas.
Siro no sólo se equivoca al acusar falsamente a un compañero por culpa del desconocimiento de una realidad que Alfredo sí conocía sino que, además, se muestra incapaz de pedir perdón por haberle faltado al respeto y tras ver que Alfredo había dicho la verdad.
No sólo esto, pues el periodista Alfredo Duro y el propio presentador, Josep Pedrerol, se inventaron una defensa imposible de Siro al asegurar que las acusaciones de Pepe no iban hacia Iniesta en particular sino para el conjunto de jugadores del FC Barcelona. Siendo esto cierto (aunque en esa generalidad de futbolistas, Pepe también incluyó a Andrés), no es menos cierto que Alfredo siempre le preguntó a Vilanova reflejando las palabras textuales de Pepe, sin concretar en ningún caso que Pepe se hubiera limitado a citar a Iniesta. Así pues, ridículo mayúsculo de Siro, de Pedrerol y de la Caverna en general.
Este vídeo recoge cómo se vivieron esos momentos en ambos programas y la opinión del protagonista, nuestro querido Alfredo Martínez