Una nueva oleada de ataques con drones sacudió Rusia el 4 de agosto, esta vez apuntando directamente a almacenes de Wildberries. Grandes incendios estallaron en Krasny Bor (Leningrado) y en Chéjov (Moscú), donde también se vio afectada una vivienda cercana. Otro foco de humo se reportó en Kstovo, en la región de Nizhni Nóvgorod. Este ataque se suma al ocurrido un día antes contra un centro logístico de Wildberries en Vladímir, y reaviva las sospechas sobre el uso militar de estos almacenes por parte del ejército ruso.