Un nuevo ataque ucraniano golpea un centro logístico de Wildberries en la región de Samara, además de una refinería en Sarátov y el aeródromo militar de Engels. Aunque no es un blanco militar, el analista Vitali Portnikov advierte que este tipo de infraestructura civil sostiene el motor fiscal que financia la maquinaria de guerra rusa. Según explica, mientras Ucrania cuenta con el respaldo económico de Occidente para resistir, Rusia depende de plataformas como Wildberries para mantener su economía en pie bajo sanciones. El experto plantea que solo el colapso de ese "colchón" financiero podría frenar realmente los planes bélicos del Kremlin.