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¿Podría Putin atacar a algún país de la OTAN?

2026-08-28 315 Dailymotion

El ministro de Exteriores de Estonia, Marcus Tsahkna, ha sido tajante al valorar la situación tras la reciente misión del director de la CIA, John Ratcliffe, en Moscú. En una nota oficial, Tsahkna ha asegurado que "nuestro juicio sobre las amenazas planteadas por Rusia no ha cambiado", dejando claro que el viaje del responsable de la inteligencia estadounidense no ha alterado la percepción de los países bálticos sobre el riesgo procedente del Kremlin.La cuestión también fue abordada por los embajadores de los países de la OTAN, reunidos este jueves en Bruselas. En el encuentro participó el subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Elbridge Colby, quien transmitió un mensaje aparentemente contradictorio. Por un lado, trató de tranquilizar a los aliados asegurando que Washington no tiene intención de abandonar la Alianza Atlántica. Por otro, anunció que antes del próximo 6 de noviembre presentará al secretario de Defensa, Pete Hegseth, al menos cuatro alternativas para definir el futuro despliegue de las tropas estadounidenses en Europa.La posibilidad de una reducción del contingente norteamericano continúa, por tanto, sobre la mesa. Actualmente, Estados Unidos mantiene alrededor de 80.000 militares desplegados en territorio europeo, y todo apunta a que Washington estudia reducir esta presencia, aunque todavía no se ha concretado el alcance de la medida ni los países que podrían verse más afectados.Mientras tanto, la preocupación dentro de la OTAN sigue centrada en los movimientos de Vladímir Putin y en la posibilidad de que Rusia intensifique sus operaciones de guerra híbrida contra los países occidentales. Entre los escenarios que más inquietan figuran los sabotajes, los ataques contra infraestructuras estratégicas y telemáticas, los daños en cables submarinos y las incursiones de drones.En este contexto se encuadran también incidentes recientes como los drones cargados de explosivos localizados en los alrededores del aeropuerto de Leipzig, en Alemania, que han reforzado la percepción de que la presión rusa sobre Europa puede adoptar formas cada vez más difíciles de detectar y prevenir.