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El nuevo primer ministro británico, como pez en el agua en las redes sociales

2026-08-05 309 Dailymotion

Toca la guitarra, escribe poesía, se graba corriendo junto al atleta Mo Farah y participa en pódcasts en los que aparece sin corbata y con una imagen mucho más cercana de la que tradicionalmente se asocia a la política británica. Andy Burnham se ha convertido en un auténtico revulsivo dentro de la política del Reino Unido, especialmente después de suceder al más serio y previsible Keir Starmer, cuya imagen pública resulta mucho más distante en una época en la que la política está cada vez más condicionada por la viralidad y las redes sociales.A sus 56 años, Burnham no pertenece precisamente a la generación de políticos que crecieron con internet y las redes sociales. Sin embargo, ha sabido adaptarse a las nuevas formas de comunicación y, ya sea por iniciativa propia o gracias al asesoramiento de su equipo, mantiene una presencia especialmente activa en las plataformas digitales.Su estrategia se basa en mostrar una faceta más personal y espontánea, alejándose de la imagen rígida y excesivamente institucional que suele caracterizar a muchos dirigentes políticos. Sus aficiones, su actividad deportiva, sus apariciones públicas y hasta sus momentos más informales forman parte de una estrategia de comunicación que busca acercarlo a los ciudadanos.Cada una de estas facetas tiene además su correspondiente reflejo en las redes sociales. Facebook, X, Instagram y TikTok se han convertido en escaparates desde los que Burnham proyecta una imagen mucho más accesible y polifacética. Los vídeos en los que aparece practicando deporte, tocando la guitarra o conversando de manera distendida contribuyen a construir un personaje político reconocible y diferente.Esta manera de comunicarse responde a una transformación profunda de la política contemporánea. En un entorno dominado por vídeos cortos, contenidos virales y una competencia constante por captar la atención, la personalidad del político puede llegar a ser tan importante como sus propuestas. Burnham parece haber entendido esa nueva realidad y está dispuesto a explotarla para conectar con una audiencia cada vez más acostumbrada a conocer a sus dirigentes también fuera de los escenarios políticos tradicionales.