El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado notablemente su disputa geopolítica con Canadá al ordenar unilateralmente por decreto que el histórico lago Ontario pase a denominarse "lago América", desatando una profunda crisis diplomática en plena guerra comercial.El mandatario estadounidense firmó una orden ejecutiva de cambio de nombre en la Casa Blanca, un gesto considerado como una nueva provocación hacia Canadá mientras ambos vecinos se sumergen en un conflicto arancelario. Esta decisión se ha tomado pocos días después del fracaso definitivo de las negociaciones comerciales celebradas entre Washington y Ottawa, rotas a última hora del pasado viernes. Tras el naufragio del diálogo, entraron en vigor el sábado nuevos aranceles estadounidenses a las importaciones canadienses, medida ante la cual Canadá respondió el martes imponiendo sus propias tasas aduaneras.Durante su intervención en el Despacho Oval, el líder republicano comunicó la controvertida directriz: "Vamos a cambiar el nombre del lago Ontario a lago América con efecto inmediato". Tras su escritorio se exhibían dos mapas de la frontera bilateral; uno de ellos con las palabras "lago América" impresas en rojo sobre las aguas y otro con el lema "Haciendo que los Grandes Lagos sean aún más grandes". Al ser cuestionado sobre las razones de esta sanción a un país aliado, Trump cargó con dureza: "Los funcionarios canadienses nos han tratado muy mal. Son gente desagradable". El presidente reiteró sus críticas a su socio del norte asegurando: "La gente a menudo me pregunta: '¿Con quién es más difícil negociar en materia comercial?'. Y yo digo: 'Canadá. Son los peores para comerciar'".La réplica de Ottawa ha sido inmediata. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha utilizado su cuenta en la red social X para contestar con contundencia a la Casa Blanca. Carney ha manifestado que "Sabemos que Estados Unidos está cambiando. Sus relaciones comerciales, sus políticas exteriores, sus monumentos nacionales, sus hidrónimos (nombres de ríos, lagos, etc)". Sin embargo, el jefe del Ejecutivo canadiense ha sido tajante al recordar la soberanía del territorio: "Los canadienses también sabemos que llamar a la realidad por su nombre significa llamarlo lago Ontario: ayer, hoy y siempre".Carney incidió además en el origen lingüístico de este accidente geográfico —el menor por superficie de los Grandes Lagos, que limita con el estado de Nueva York y la provincia de Ontario—. Detalló que el hidrónimo actual procede de la palabra de origen indígena de la tribu Huron "ontari'io", que significa "el lago es hermoso, el lago es grande".El inesperado decreto ha provocado numerosas críticas de ciudadanos estadounidenses y canadienses por igual. Mark Weicker, un residente de Kitchener, localidad del sur de Ontario, ha lamentado: "Es típico de Trump. Él acosa, provoca y molesta". Asimismo, Megan Smith, natural de Nueva Jersey, considera que la medida "solo lo hace quedar como un idiota".Este polémico movimiento imita la estrategia unilateral aplicada por el republicano en enero de 2025, el primer día de su actual mandato, cuando renombró el golfo de México como golfo de América; una decisión que fue formalmente rechazada por el Gobierno mexicano y que carece de cualquier tipo de reconocimiento internacional.No obstante, las intenciones de la administración de EE.UU. parecen no limitarse a las aguas continentales e interiores. "Tenemos un golfo y tenemos un lago. Ahora lo único que nos falta es un océano. Por eso, tal vez tengamos que cambiar el nombre del Atlántico y/o del Pacífico. Quizás cambiemos ambos", insinuó el mandatario ante la prensa. Este anuncio se suma a la controversia desatada por la difusión de mapas por parte del presidente desde su retorno al poder, en los cuales países y regiones independientes como Canadá, Groenlandia o el estrecho de Ormuz aparecen sombreados como territorios bajo dominio soberano estadounidense.